jueves, 25 de mayo de 2017

Los hijos han crecido


El tiempo pasa y ellos... crecen...

Eso... el tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños...

De las noches sin dormir y de los días sin reposo...

De las manos gorditas que sin parar me agarran, me escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda...

De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones...

El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma...

El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos. Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan de un amor poderoso e incontenible...

Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día.
Cancelará, poco a poco o de repente, la familiaridad de su piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos...

Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la vergüenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias...

Como un río que excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mi, como ser omnipotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.
Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos...

Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mi. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás (y ojo, esto tiene que suceder!)
Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nanas y los Había una vez… acabarán de resonar en la oscuridad...

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tendré suerte, me perdonarán alguno.
Sabio y cínico, el tiempo traerá consigo el olvido...

Olvidarán, aún si yo no olvidaré. Las cosquillas y los “corre corre”, los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo. Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio...

Mis hijos olvidarán que les he amamantado, mecidos durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas...

Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en lo que me han necesitado tanto, como el aire que respiran.

Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque esto es lo que el tiempo elige...

Y yo, yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento, ¡gratuitamente! y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar...
Helena Torre

lunes, 22 de mayo de 2017

Flores de Bach, Sirio, California. Terapia Floral Salvandonos



Así como Dios Misericordioso nos ha proporcionado alimento, también Él deja crecer entre las hierbas de las praderas plantas maravillosas que nos deben sanar cuando estamos enfermos.

Ellas están ahí, para ofrecer al hombre una mano amiga cuando éste ha olvidado su divinidad y permite que el miedo o el dolor impida su visión.
Edward Bach.
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Elisa Fainzaig
Terapeuta floral

todalaflor@gmail.com
Capital Federal Bs. As.
Argentina






viernes, 28 de abril de 2017

Que puedo hacer para que el vuelva a amarme?



Ella me preguntó: 
Que puedo hacer para que el vuelva a amarme?

Le respondí: 
Amarte, hasta que no quieras estar con alguien que no te ame.

domingo, 19 de marzo de 2017

De quién repites la historia? Secretos, traumas, árbol genealógico, herencias.





De quién repites la historia?

Los secretos del inconsciente familiar
acaban subiendo a la superficie.
No importa la profundidad a la que fueron enterrados.

"Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol, el cual arrastra mucho sufrimiento aunque también trae consigo muchos dones”.
Alejandro Jodorowsky.

De quién repites la historia?
Que sabes por lo que pasaron los que te dieron la vida?

Sanando desde las Raíces
Taller individual
on line o
presencial en (Capital Federal Bs.As.)

Realizar el estudio de nuestro árbol genealógico, nos permite tomar consciencia de muchos hechos, traumas vividos por nuestros antecesores, costumbres y secretos, que dejarán de ser la causa de constantes repeticiones que no nos llevan a ninguna parte.
Esta es una forma de sanar nosotros mismos y nuestro árbol.

Informes
todalaflor@gmail.com
Elisa G. Fainzaig

Puentes



Puentes, unión, compasión, amor!

domingo, 19 de febrero de 2017